CON USTEDES… JAVIER TRONCHONI, ENFERMERO Y MÚSICO

17-04-2017 Juan Antonio Astorga

A modo de presentación, como la que tuvo lugar la noche del 17 de marzo en la Sala Paris 15. Javier actuaba como vocal y armónica del conjunto Barriguay ( que no Barry White) un conjunto de carrozas entrañables.

 
Desgranaba Javier una tras otra canciones, sobre todo estadounidenses, que es paradigma de mezcolanza de estilos y razas, de los últimos, cincuenta años, en un concierto de homenaje a Laly, su esposa recientemente fallecida. Solo la música, y sobre todo, la voz de Javier como regalo, junto al de sus amigos del conjunto,. ofreciendo lo que más le gusta, interpretando, como un artista para mi desconocido y sin embargo conocido hace muchos años.
 
Javier Tronchoni, viene de artistas del teatro, también de una historia de novela, pero real, protagonizada por sus ancestros, de los que viene su madre, aún viva, despierta y nonagenaria, que imparte todavía algunas charlas y ayuda en la biblioteca pública mas cercana a su casa. Una historia de una niña de la URSS...pero estábamos en el concierto a Laly.
 
Saber convertir el dolor de estos días por su pérdida física, en música, en buena música, en un local cuajado de amigos ,es propio de artistas. Laly estaba allí, en la memoria y en el corazón de muchos. Mientras cantaba Javier (en inglés) , con varios registros de voz, recordando a músicos de blues, country. Sin nervios, vibrante, me recordaba con la que también reivindica a su madre, y ahora más cuando ya es tan mayor : en la guerra civil exiliada a Moscú, partida la familia en la geografía más dispar, huida cuando estaba en Leningrado, apresada luego por los alemanes, donde trabajó como enfermera, interrumpiendo- la guerra interrumpe no solo vidas- estudios de ingeniería naval y retornada a Alemania, y posteriormente a España como triunfo franquista y nazi a un tiempo, sin embargo postergada a pesar de los estudios realizados y tenida como analfabeta y de familia sospechosa.
 
Pensaba en ello cuando sonaba la música y Javier me seguía recordando en esa noche de tributo a Laly, a dos mujeres muy importantes en su vida, y como testigo su preciosa hija, allí presente.
 
Javier ha estado y está entre tubos y muestras de laboratorio, gestionando el trajín complejo de los tés macrohospitales de la ciudad (de ahí eso de :complejo hospitalario) un enfermero en la gestión, de larga experiencia. Un valenciano en Málaga, años ha, venido por consejo de su madre, condecorada por el propio Ayuntamiento de San Petersburgo, cuyo alcalde la ha visitado en Valencia; felicitada anualmente por el propio Putin, como una heroína, y aquí ha quedado sin embargo ayuna de reconocimiento público, la guerra civil todavía sigue teniendo atrasos con sus víctimas. Su madre le aconsejó salir de aquella persecución del régimen, otra vida hijo y en otro sitio, Málaga. Aquí escribía en la entonces guía de ocio de la Costa del Sol, conoció el mítico Casablanca de Málaga, años 80, cuando Málaga era en parte trasunto de la movida madrileña.
 
Cuando Javier tocaba la armónica, que la toca muy bien, exhalaba sentimiento, no con sus palabras sino con ritmos y voces musitadas de famosos e históricos cantantes. Me decía: con ustedes, el otro Tronchoni, desconocido para mí y para muchos, sorprendente.
 
Una noche memorable, para ampliar en historias y en vivencias. A cada uno la música le hacía vibrar, Javier nos hizo vibrar con Barriguay, mientras él vibraba.
 
Con ustedes, Javier Tronchoni. ¡Bravo!
 
Lo felicito y aprovecho para hacer algunas preguntas
 
¿Tú primer recuerdo musical?
Las mañanas de domingo con la música de mis hermanos mayores: el tocadiscos con las canciones de blues americano, Beatles...
 
¿Cómo te fuiste enamorando de la música?
De esas sensaciones pasé a querer cantar yo mismo las canciones. Empecé a escuchar música por mí mismo, siendo selectivo con la música que me hacía vibrar. Me inicié con una armónica, que me habían regalado, hasta que me atreví a interpretar las canciones con mi voz.
 
¿Por qué Blues?
Porque era la música que realmente me emocionaba: su languidez y melancolía, sobre todo, y con que podía expresarme mejor.
 
¿Cómo romperías etiquetas y combatirías también con el analfabetismo musical existente?
Facilitando a los músicos acceso a la gente, de manera cómoda y socializable, para que la conociera los distintos tipos de música . Actualmente la música está penalizada en la calle: hay que hacerse autónomo, gestionase un seguro de responsabilidad civil, facilitar previamente a la SGAE la música que vas a tocar…. hay que sacar la burocracia a la calle para tocar “clavelito”.
 
 
Por Juan Antonio Astorga
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