DÍA MUNDIAL CONTRA EL CÁNCER: TESTIMONIOS DEL PERSONAL DE ENFERMERÍA ONCOLÓGICA

04-02-2019 Victoria Contreras

El cáncer representa un conjunto de enfermedades variadas. Son procesos con evolución distinta para los pacientes, pero necesarios de atención enfermera, dependiendo de la propia evolución y en colaboración con los equipos sanitarios, tanto en atención hospitalaria como en primaria. La prevención juega un papel primordial, desde los primeros años de vida y es fundamental la sensibilización a la población sobre hábitos saludables. Atención primaria es el nivel idóneo para ello: en el medio escolar, consultas de niño sano, de pacientes crónicos, etc Málaga tiene también enfermeros competentes en la atención a pacientes oncológicos en Unidades de Oncología que son referentes dentro y fuera de España, y volcados en la mejor atención posible. Aquí presentamos a algunos de ellos y su valioso testimonio en este señalado Día.

 
Clara Castro Garrido
Enfermera desde hace más de treinta años, casi veinte ha trabajado en el área de oncología y diez en cuidados intensivos. De forma autodidacta, siempre ha intentado mantenerse al día, siendo consciente de lo importante que es no quedarse atrás y lo rápido que avanza la profesión.
 
¿Por qué eligió ser enfermera?
Porque mi madre trabajaba como auxiliar de clínica, aunque desgraciadamente murió justo cuando acabé la carrera, ella ha sido un referente para mí en todos los aspectos, también a nivel profesional. Principales diferencias del área de oncología También he trabajado en cuidados críticos, donde la relación con el paciente, familia y entorno es mucho más estrecha.
 
¿Qué habilidades o formación cree que es necesaria
Aparte de la formación específica para desarrollar tu labor, no es lo mismo radioterapia, hospital de día o planta, la enfermera en el área de oncología debe tener empatía y sobre todo estar dispuesta a escuchar, ya que de esa forma detectamos y evaluamos la situación por la que van pasando paciente y familia.
 
¿Qué recomendaciones haría a los enfermeros que se enfrentan por primera vez a un contrato en este servicio?
Lo primero leer y formarse en esta materia, lo segundo “imitar” a las enfermeras veteranas y aprender de ellas lo bueno que tengan, que es mucho. Y por último tener empatía con el paciente y la familia, entender sus reacciones y trabajar para ellos, hacerlos el centro de su esfuerzo, por delante de diagnósticos, publicaciones etc. Aunque tampoco hay que dejarlo de lado.
 
¿Qué es lo más gratificante de su trabajo?
Son los pacientes, sin duda; después de tantos años y con todos los contratiempos que sufrimos, los pacientes son lo únicos que dan sentido a mi trabajo.
 
¿Lo más difícil?
Ver a diario el sufrimiento, la pérdida, el dolor. Aun así, todo ello me ha hecho ser diferente y yo creo, que mejor persona. Los pacientes han sido mis maestros en multitud de ocasiones.
 
¿Qué reivindicaciones haría con respecto al desarrollo profesional?
Soy de la generación que no aprendió en la Escuela más que la parte asistencial de la profesión. Cuando estábamos criando a nuestros hijos, hubo un boom de tecnología digital y una nueva forma de entender la profesión, se empezaba a hablar de investigación, acreditación etc. No fuimos tenidas en cuenta. Desde la Unidad teníamos que trabajar en muchas ocasiones en condiciones muy deficientes y utilizar nuestro tiempo en casa para leer e informarnos de todo lo que estaba pasando en la profesión, pero sin ninguna tutela. Me gustaría que desde el puesto de trabajo, y en horario laboral, tuviéramos formación para poder equipararnos a las nuevas generaciones en este aspecto.
 
 
 
Mª Soledad García Guerrero
Enfermera Oncológica desde 1981. Ha desarrollado su labor asistencial en distintos campos: enfermera de base en hospitalización, y en puestos de gestión: Supervisora de Oncología Médica, Neumología y Medicina Interna (1984-1987), Supervisora de Oncología Médica, Hematología Clínica, Unidad de TMO y servicios externos de ambas especialidades (1987-1993). En la actualidad trabaja como Enfermera de Práctica Avanzada. Consulta de Enfermería Oncológica desde 2006. Socia fundadora de SEEO (Sociedad Española de Enfermería Oncológica) Autora del Manual de cuidados para pacientes oncológicos (bilingüe). Numerosas comunicaciones a congresos y diversa actividad docente tanto en el servicio de Oncología y en el Hospital, Colegio de Enfermería, Satse, etc. Pertenece a diferentes grupos de trabajo como formador de formadores en conjunto con otras enfermeras nacionales (ENFASIS, ENDIO, ENCO).
 
¿Por qué eligió ser enfermera?
En realidad no era mi primera opción, yo iba para letras por lenguas clásicas, pero por circunstancias familiares opté por una carrera corta, con salida profesional y que pudiera realizar en Málaga. Y me enganchó, nunca me he arrepentido de aquella decisión. Hoy no sé si sería tan feliz si hubiera hecho la otra carrera. Principales diferencias del área de oncología con respecto a otras en el personal de enfermería. Diferencias como tales no creo que existan, salvo que es una especialidad muy cambiante, dinámica y con grandes avances con lo que debes estar en constante formación. Las necesidades van cambiando igual que la población que atendemos, hace años no tratábamos pacientes de cierta edad. La población envejece hoy y la edad no es un límite, pero si te condicionan las patologías asociadas que presentan.
 
¿Qué habilidades o formación es necesaria?
La comunicación y la empatía creo que son la base principal, además de la puesta al día en las nuevas toxicidades ya no solo de la quimioterapia sino de las nuevas terapias dirigidas (Inmunoterapia, anticuerpos monoclonales, etc)
 
¿Qué recomendaciones haría a los enfermeros que se enfrentan por primera vez a un contrato en este servicio?
Que vengan con ganas y sin miedo, quizás. Lo que nunca hemos conseguido es contar con un pool de profesionales medianamente adiestrados en bombas infusoras, reservorios, Hyckman, Picc..., administración de QT, extravasaciones. Todavía hoy "se aprende en el taller", lo pasan mal ellos y se sobrecargan sus compañeros.
 
¿Qué es lo más gratificante de su trabajo?
Ver cómo los pacientes pueden retomar sus vidas, sus planes de futuro y que al cabo de los años te vean como una amiga que en un momento duro los acompañó, escuchó y cuidó.
 
Y lo más difícil.
Las malas noticias, las recaídas y el tener que comunicar que no existen más tratamientos salvo control de síntomas.
 
¿Qué reivindicaciones haría con respecto al desarrollo profesional?
Debería ser una especialidad, y está en mente desde la SEEO, ya que el cáncer en sí no es una sola enfermedad. Yo que he vivido el desarrollo de la oncología día a día y he sido participe de lo que se ha avanzado en estos más de treinta años, no se para aquí. Ahora el avance con las nuevas tecnologías son más rápidas y la enfermería tiene un papel importante y está perfectamente cualificada para ello.
 
 
 
Ana Rosa Martos Pérez  
Diplomada en Enfermería en la Escuela Universitaria de la Diputación Provincial de Málaga en 1991. Experta en Intervención Comunitaria por la Universidad de Málaga. Máster en Salud Internacional por la Universidad de Málaga. Doctora en Ciencias de la Salud por la Universidad de Málaga. Profesora colaboradora de la Escuela Universitaria de la Diputación en “Enfermería Fundamental” durante los años 1997-2003. Autora de diversas comunicaciones, ponencias y publicaciones, muchas de ellas relacionadas con el paciente oncológico. Actualmente ejerce su actividad como enfermera asistencial en Hospital de Día de Oncología del Hospital Virgen de la Victoria y recibo formación en Enfermería de Práctica Avanzada, en Escuela Andaluza de Salud Pública.
 
¿Por qué eligió ser enfermera?
En realidad no lo elegí yo. Mi padre, que me conocía muy bien, fue el que me alentó para que iniciara mis estudios de Enfermería. Pensó que por mi carácter y dada la necesidad de enfermeras que se demandaban en aquel momento, podía ser una buena salida para mí. Pero tengo que decir, que al muy poco tiempo de entrar en la Escuela, mi emoción era tremenda, sentí que estaba en mi sitio, que era muy afortunada, que me gustaba mucho y que aquello iba a cambiar mi vida para siempre, como así ha sido. Principales diferencias del área de Oncología con respecto a otras en el personal de Enfermería. Ser enfermera, estés donde estés, implica: cuidado (como esencia de nuestra profesión y partiendo del autocuidado), inquietud para mantener nuestras competencias y para trabajar en base a la evidencia, deber con respecto al paciente, la sociedad y las nuevas generaciones de enfermeras y un profundo respeto hacia la persona a la que estamos atendiendo. En nuestro acompañamiento al paciente durante su atención, la enfermera comparte vivencias, aprende y se empodera. Pero, si además se trata de un paciente oncológico, todo se intensifica, porque es un paciente que desde el comienzo de sus síntomas asume que está en riesgo su vida, con todo lo que emocionalmente conlleva.
 
¿Qué habilidades o formación es necesaria?
Destacaría: la Escucha, la Presencia, el Contacto visual y de cabecera (coger la mano, dar un abrazo) y la Empatía, además de una habilidad muy depurada en la técnica de canalización venosa. En cuanto a la formación, hay que adquirir las competencias propias de una enfermera oncológica: canalizar vías venosas, mantenimiento de catéteres centrales, manejo de quimioterapias, y sus toxicidades, manejo de radioterapia, comunicación y educación sanitaria, prevención y promoción de la salud, apoyo a la familia, mejora del afrontamiento y apoyo emocional y espiritual, entre otras.
 
¿Qué recomendaciones harías a los enfermeros que se enfrentan por primera vez a un contrato en este servicio?
Que se formen en las competencias propias de la enfermera oncológica, que conozcan los dos aspectos más importantes desde el punto de vista de la seguridad: la identificación del paciente y la identificación del tratamiento y que tengan una actitud permanente de empatía y ayuda a la persona, con absoluto respeto, por las situaciones a las que se enfrentan.
 
¿Qué es lo más gratificante de su trabajo?
Sentir que realizo mi trabajo como enfermera de forma plena y el reconocimiento de la persona atendida y su familia.
 
¿Y lo más difícil?
Atender en fase terminal a niños o a madres con hijos pequeños; lo paso mal. Toca algo en mi interior, que me es muy difícil separar de mi vida personal.
 
¿Qué reivindicaciones haría con respecto al desarrollo profesional?
Pues lo primero, la necesidad de desarrollo de competencias de la enfermera con el paciente oncológico y su exigencia por el propio Servicio de Salud, la necesidad de que en la Bolsa de Trabajo se indique el área competencial donde la enfermera está más desarrollada y se dé una prioridad a la contratación en este área. Otra medida fundamental es la reivindicación y la lucha tanto de organizaciones colegiales, sindicales y direcciones de los centros sanitarios, por una actividad de Enfermería Integral (desde todas las esferas de atención y con un alto nivel de exigencia ética).
 
Belén Orellana Rico    
 
Diplomada en Enfermería por la UMA en 2010. Experta Universitaria en Cuidados Paliativos 2012. Experta Universitaria en Geriatría 2013. Experta Universitaria en Gestión de Recursos Humanos en Enfermería 2014. En la actualidad está cursando el III Master de Cuidados Paliativos por la UMA. Ha compaginado trabajo en hospitales privados, SAS, y desde 2013 trabaja de enfermera en la Fundación Cudeca.
 
¿Por qué eligió ser enfermera?
Desde que de adolescente comencé a preguntarme por mi futuro laboral, ser enfermera siempre fue la primera opción. Teniendo una familia grande y sanitarios a mi alrededor, me ha gustado estar en contacto con las personas y se me hizo atractivo el mundo de la salud. Decidí que quería ser útil en ayudar a los demás desde una base profesional y una formación rigurosa. Principales diferencias del área de oncología con respecto a otras en el personal de enfermería. Tengo el privilegio de trabajar en una unidad de Cuidados Paliativos, donde también el cuidado enfermero cobra su máximo significado y donde la mayoría tienen enfermedades oncológicas. Es destacable la importancia del trabajo en equipo interdisciplinar, el contacto y la comunicación constante con compañeros de otras disciplinas para mantener un abordaje holístico.
 
¿Qué habilidades o formación es necesaria?
Son esenciales las habilidades de comunicación y el respeto a la dignidad en el personal de estas unidades junto con el autocuidado de los profesionales por la estrecha relación y el contacto constante con las emociones y sufrimientos de pacientes, familia y profesionales.
 
¿Qué recomendaciones haría a los enfermeros que se enfrentan por primera vez a un contrato en este servicio?
Prestar especial atención a las habilidades comunicativas. Es importante la escucha activa y el apoyo emocional. Para el autocuidado, observarse, aprender de los profesionales con los que se trabaja y saber desconectar ayuda a combatir el cansancio emocional.
 
¿Qué es lo más gratificante de su trabajo?
Tener herramientas profesionales y materiales para conseguir y mantener la dignidad y el bienestar al final de la vida. Que los pacientes y familiares se sientan aliviados gracias a nuestro trabajo es sin duda lo más gratificante.
 
Y lo más difícil.
El contacto permanente con las emociones de pacientes, familiares, las propias y las de otros compañeros. La turnicidad rotatoria a veces incrementa el cansancio.
 
¿Qué reivindicaciones haría con respecto al desarrollo profesional?
En el área de Cuidados Paliativos, como en otras, es imprescindible que se cree la especialidad profesional y que haya una mejor cobertura sobre todo en atención domiciliaria. A día de hoy los Cuidados Paliativos no llegan a toda la población subsidiaria de recibirlos.
 
 
 
 
Rosa Mª Raga Chardi   
Finalizó su formación básica como enfermera en 1976. En el primer hospital pasó por urgencias y medicina interna. Después cambió de provincia, allí pasó por UCI y por una unidad actualmente desaparecida: la Unidad de Cirugía de Urgencias, donde se ingresaba todos los pacientes tés quirúrgicos que entraban de urgencias, con lo que se congregaban múltiples especialidades, y ahí es donde realmente se convirtió en enfermera, preocupándose en ampliar la formación, ya que la unidad lo exigía. Posteriormente se trasladó a Málaga, y la destinaron al Materno -infantil, muy a su pesar. Durante 3 meses estuvo como enfermera de apoyo, sin puesto fijo, se recorrió prácticamente todas las unidades, lo que le supuso una desagradable experiencia, gracias a la que entendió que así jamás se puede llegar a la excelencia. Definitivamente llegó a la Unidad de onco-ginecología. Al año le ofrecieron una supervisión, primero en una Unidad de puerperio, de ahí pasó a la Unidad de Neonatología, durante 6 años y cuyos integrantes consiguieron el premio de promoción de la docencia, y presentó sus primeras comunicaciones y ponencias en congresos. Volvió como gestora a onco-ginecología, donde pasó 19 años. Después decidió pasar como enfermera generalista al Hospital de Día Oncológico, donde lleva 7 años, 2 en la Consulta de Práctica Avanzada, creciendo como profesional. Durante este periodo podemos sumar ponencias, comunicaciones, posters, artículos publicados, premios, proyectos de investigación, docencia. Miembro en diversos comités y profesora asociada y honoraria de la UMA. Pertenece a la Sociedad Española de Enfermería Oncológica SEEO. Académicamente Tiene el Certificado De Aptitud Pedagógica, Especialista Universitaria en Educación para la Salud, por La Universidad a Distancia de Madrid, Máster Oficial de Postgrado en Actualidades en Ciencias de La Salud por la UMA, Antropología Social y Cultural Universidad a Distancia, y Doctora por la UMA.
 
¿Por qué eligió ser enfermera?
No elegí ser enfermera. Mi madre quería que fuera maestra, decía que valía para ello, (jajaja). Yo quería una profesión de ayuda, que me permitiera viajar a los países en guerra, o sin recursos, era mi sueño. Fui enfermera porque algunos problemas familiares me impidieron estudiar medicina. Principales diferencias del área de oncología con respecto a otras en el personal de enfermería. El proceso oncológico suele ser largo en el tiempo y llegas a conocer a la persona y a su familia pasando por múltiples fases, algunas con duras crisis existenciales, creando una inter-relación de ayuda muy estrecha, que hace que la enfermera se involucre en muchos aspectos, repercutiendo en su propia vida. Esta es una enfermedad multifactorial y multiorgánica, lo que obliga a la enfermera a desarrollar muchos campos de conocimiento y a una alta preparación psicológica.
 
¿Qué habilidades o formación es necesaria?
Sería una explicación larga, porque considero que la enfermera oncológica necesita múltiples habilidades y conocimientos. La definiría como una enfermería de excelencia, al cuidado de individuos con una enfermedad que puede pasar por diferentes fases y todas ellas requieren distintos cuidados, también con diversidad de complicaciones dependiendo del tipo de cáncer y de la zona en donde se presente, hay cada día mayores tipos de tratamientos con sus efectos secundarios, que repercuten en la calidad de vida, sin olvidar los problemas psicosociales que conlleva, incluyendo a las supervivientes. A todo ello sumar que es imprescindible desde el momento cero, es decir, desde el diagnóstico hasta la salida del sistema, sea cual sea la condición de esta salida, el soporte y apoyo no solo al paciente, sino también a su familia. La oncología es un campo que enriquece la profesión.
 
¿Qué recomendaciones haría a los enfermeros que se enfrentan por primera vez a un contrato en este servicio?
Prudencia, no dar falsas esperanzas, saber estar en los silencios, desarrollar la escucha y la observación, en especial el lenguaje no verbal.
 
¿Qué es lo más gratificante de su trabajo?
Lo más gratificante ha sido ver mi sueño cumplido, tengo un trabajo de ayuda a los demás, tomo decisiones independientes y colaboro estrechamente con otros profesionales, cada uno con sus competencias, pero todos necesarios. Desde que trabajo en oncología me siento realizada profesionalmente y como ser humano.
 
Y lo más difícil.
Lo más difícil es aprender a saber estar, cada caso es diferente, especialmente en los momentos de desesperanza, y en esta área hay muchos.
 
¿Qué reivindicaciones haría con respecto al desarrollo profesional?
Para ejercer esta profesión en áreas que exigen tan amplia y concreta adquisición de competencias, no se puede tener profesionales por cortos periodos, hay que permitirles su tiempo para que se especialicen o al menos para que se formen y desarrollen competencias específicas que les permitan un cuidado especializado y de calidad. Cuando esto ocurra, será más fácil avanzar en investigación e integrarnos como imprescindibles dentro del equipo. Además nos permitirá ofrecer educación continua de promoción de la salud o del mantenimiento de la calidad de vida en la enfermedad. Y mi experiencia me asegura que enfermeras altamente cualificadas influirán en una mejor gestión de los recursos, tanto humanos como económicos, manteniendo siempre en el centro al paciente que es lo que al fin y al cabo se pretende.
 
Miguel Ángel Sánchez Lozano  
Diplomatura en Enfermería, Escuela de Enfermería de la Diputación Provincial 1984 - 1987. Plaza en propiedad en el SAS (Hospital Virgen de la Victoria) desde Enero 1993. Adscrito al servicio de Oncología de forma definitiva desde Octubre de 1994. Coordinador de Enfermería del Hospital de Día Oncohematológico del Hospital Virgen de la Victoria, desde 2006 a 2012, supervisor de Enfermería de Oncoginecologia (Unidad de Hospitalización y Hospital de Día) en Hospital Materno Infantil 2014 y 2015. Actualmente supervisor intercentros para la coordinación de los Hospitales de Día Oncológicos del Hospital Regional, Hospital Materno Infantil y Hospital Virgen de la Victoria. Participa como docente y discente en numerosos cursos, sesiones clínicas y jornadas relacionadas con la Enfermería Oncológica. Asistente a numerosos Congresos, Jornadas… relacionadas con la Enfermería Oncológica, presentando poster y/o ponencias en muchas de ellas. Autor de varios capítulos sobre Enfermería Oncológica en diversos libros de la colección Líneas de Especialización de Enfermería realizada por FUDEN. Miembro investigador del grupo INVESCUIDA (Investigación en Cuidados de Málaga)-IBIMA y de la Unidad de Gestión Clinica Integrada de Oncologia Médica de Málaga.
 
¿Por qué eligió ser enfermero?
Creo que es claramente vocacional, como no puede ser de otra manera en nuestra profesión. Sin tener ningún referente cercano ni en mi familia ni en mi entorno social. Recuerdo como empecé a manifestar mi deseo de ser enfermero inmediatamente después de dejar de decir que quería ser futbolista. Tenía tan claro que quería ser enfermero, que después de no lograr superar en un primer intento la prueba de ingreso a la Escuela de Enfermería (cuasi una oposición), y matricularme ese año en 1º de Ciencias Biológicas, conseguí tras volverme a presentar, superar la prueba de ingreso en un segundo intento.
 
¿Que diferencia al enfermero que trabaja con pacientes oncológicos?
Horacio ya planteó que “el cuidado es el permanente compañero del ser humano, ya que este nunca dejará de amar y de desvelarse por el otro, nunca dejará de preocuparse y de inquietarse por el ser amado”. Cuidar significa ayudar a que el otro exprese su fragilidad, es dotarle de instrumentos que le sirvan para el análisis de la situación, ofreciéndole sosiego y serenidad. El cuidado es un dialogo de presencias que se produce cuando dos personas se encuentran y están permeables para el enriquecimiento mutuo. Las enfermeras oncológicas comparten vivencias con sus pacientes que van más allá del cuerpo físico enfermo y se sitúan en un plano de estar y hacer con el otro, es entonces cuando la enfermedad se constituye como un crisol de aprendizaje y desarrollo humano. En una disciplina científica como la Enfermería que trata el diagnóstico y el tratamiento de las respuestas humanas relacionadas con reales o potenciales problemas de salud, se asocian la teoría enfermera, la práctica y la investigación de modo coherente para poder mejorar la salud, el bienestar, y la calidad de vida del paciente oncológico, con la competencia clínica, la empatía y los instrumentos que permiten evaluar la excelencia de la práctica asistencial. En los estandartes se definen los cuidados en oncología como la prestación de servicios enfermeros profesionales y competentes al individuo, familia o comunidad en todo el contexto salud-enfermedad, desde la prevención del cáncer al cuidado del enfermo en situación terminal.
 
¿Actitudes o cualidades que son importantes para trabajar en este área?
Las competencias específicas para Enfermería Oncología implican asumir un marco de referencia y valores propios cuyos fundamentos están ligados a una manera concreta de ver a la persona, la salud, el equilibrio con su entorno y el cuidado. El paciente se convierte en el auténtico protagonista en torno al cual giran todas las intervenciones. Partiendo de los estandartes de la práctica, se pusieron las bases de lo que hoy se denomina competencias específicas para enfermería oncológica, que capacitan a la enfermera generalista para ofrecer una cartera de servicios y un cuidado especializado en Oncología.
 
¿Recomendaciones a los enfermeros de nueva incorporación al servicio?
Además de toda la información profesional necesaria sobre protocolos y técnicas a llevar a cabo en nuestros servicios (información que les proporcionamos mediante un portal on-line), les haría especial hincapié en que tuvieran muy presente desde el inicio de su andadura por Oncología, que se van a encontrar con un paciente, una familia, un entorno, etc. que van a precisar y demandar el mayor número de cuidados de nuestra parte, y ellos tienen que estar preparados para poder satisfacerlos como profesionales.
 
¿Que es lo que más le gusta de su trabajo?
Sin dudarlo lo que más me gusta de mi trabajo es poder cuidar, acompañar, ayudar, etc… a los pacientes y a sus familias a lo largo de una enfermedad tan dura y difícil como el cáncer. La gratitud de ellos hacia nosotros como profesionales que le hemos atendido durante el largo y duro proceso de la enfermedad, no tiene precio.
 
Y lo más difícil.
El trabajar con pacientes, en numerosas ocasiones, pacientes terminales, conlleva una doble implicación a nivel personal y profesional: - Por un lado el desgaste psicológico. Las continuas situaciones de duelo se suceden y van dejando huella en el profesional. - Por otro lado el experimentar aspectos como la gratitud, las sensaciones, la dedicación, satisfacción, emoción… y muchas más que hacen que nuestra tarea sea de lo más gratificante.
 
¿Qué le falta a la enfermería oncológica?
Aunque vivimos momentos de cambio en la formación post-grado, en España no existe actualmente la disciplina de Enfermería Oncológica como Especialidad reconocida por el Ministerio de Sanidad, con la consiguiente adaptación del perfil profesional en el marco laboral. Con ser una paradoja frente a las demandas sociales de los pacientes afectados de cáncer y de los propios profesionales del ámbito clínico, esta circunstancia no ha impedido que las enfermeras oncológicas evolucionen hacia posiciones más comprometidas que ayuden a mejorar el tipo de servicio que prestan a la sociedad, frente a un problema de salud de tanta envergadura como es el cáncer.
 
En los años venideros nos enfrentaremos a unos servicios oncológicos que deberán responder a determinadas garantías de calidad asistencial, en el contexto de unos recursos limitados. En el desarrollo de las competencias profesionales, las enfermeras oncológicas se sitúan en un entorno terapéutico cuya complejidad clínica ha aumentado, toda vez que se ha reducido ostensiblemente la estancia de hospitalización, lo que potenciará la alternativa a la hospitalización convencional (unidades de atención a domicilio y hospital de día). Así pues, la evolución que hemos protagonizado, todos los avances realizados, todas las competencias incorporadas a la práctica clínica, nos sitúan frente al reto de convertir el conocimiento existente en una estrategia de intervención global, con la que contribuiremos como enfermera oncológica para el logro de unos servicios que ofrezcan:
- Continuidad asistencial.
- Organizaciones adecuadas a los valores del paciente.
- Toma de decisiones compartidas.
- Evidencia científica.
- Seguridad como una propiedad del sistema sanitario.
- Anticiparse a las necesidades de los pacientes.
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