TRIBUNA DIARIO SUR DE JUAN ANTONIO ASTORGA: ATENCIÓN SANITARIA EN/SIN VACACIONES

06-08-2018

Tribuna del Presidente del Colegio de Enfermería de Málaga publicada en SUR el domingo 5 de Agosto.

Es difícil conjugar el derecho a vacaciones de sus profesionales con la atención que merecen los ciudadanos
 

La atención sanitaria no descansa y en amplias zonas de nuestra provincia se incrementa por la notable demanda de visitantes y residentes temporales. Es difícil conjugar el derecho a vacaciones de sus profesionales con la atención que merecen los ciudadanos. Muchos pagan las vacaciones no solo con dinero de sus impuestos, en algunos casos con su salud por los problemas de aplazamientos indebidos de agendas o de atenciones a medias, por esto de una atención sanitaria de 'campaña'.

Los profesionales también 'pagan' con su sobreesfuerzo las vacaciones de otros, como las reducciones de jornada y los permisos sin sueldo que en periodos de vacaciones escolares aumentan en número por la conciliación familiar y la feminización de los colectivos sanitarios; derechos indiscutidos y no compensados con personal sustituto.

Si se piensa en enfermeros que trabajan por primera vez entiendo también su preocupación ante lo que se van a encontrar. O en aquellos que tienen contratos renovados, de corta duración y en sitios diversos. Es fácil imaginar su adaptación a un medio laboral cambiante y el deseo por ser el enfermero adecuado al paciente nuevo, desplazado de otra provincia o país, y a los que les toca atender en plantas de hospitalización en las que son por excelencia cuidadores y vigilantes de su evolución clínica.

Si se piensa en enfermeros con años de ejercicio profesional en Unidades de Cuidados Críticos y Urgencias ( con alta demanda y por efecto de ser ventanilla única o única puerta en muchas ocasiones ), o de Medicina Interna o en Atención Primaria ( más pacientes mayores y crónicos) trabajando con plantillas reducidas, es fácil imaginar su sobrecarga (vales pero no vales por dos) intentando cubrir huecos y deficiencias, ante muchos pacientes y esperas.

No solo debe mencionarse la atención sanitaria pública. También la privada –significativa en nuestra provincia– es un complemento de ella y de libre opción para los ciudadanos, en proceso de crecimiento y concentración, aunque también mermada generalmente en recursos humanos . Los enfermeros están peor pagados, tienen aún más carga y menos soporte. Muchos no han tenido otra opción estos años y –obligados al exilio o al paro– aguantan algunos de ellos el «esto es lo que ahí, si quieres el contrato. Y si te vas a la sanidad pública, no vuelvas». Realizan en periodo de vacaciones una atención tan encomiable como poco reconocida y necesitada de que la situación mejore para ellos cuanto antes.

Hay que agradecer el esfuerzo, poco reconocido, de todos los profesionales , que para muchos es la posibilidad de contrato en todo un año y que el verano no es época de relajación o descuido para ellos. Además, tienen que escuchar eso de «usted es el sustituto, vaya por Dios».

Para los veteranos, ese sobreesfuerzo, incluso ayudando a los nuevos contratados , no es compensado y dado como obligación, aún siendo esencial para que 'la cosa no decaiga'. Por ello también es intolerable e injusto que el ahorro en contratos sea incentivo para los directivos, porque se ha priorizado éste sobre la excelencia

A los ciudadanos hay que pedirles que acudan a los centros sanitarios según citas programadas, y a demanda o a urgencia, si es preciso; a los profesionales, que den prioridad a lo urgente y aplazar lo menos posible aquello que pueda agravarse seriamente; a la administración, exigirle que ante cada verano no debería convertir en necesarias las manifestaciones públicas previas para garantizar coberturas de profesionales sanitarios y que no abordara la incertidumbre hasta el verano mismo. Estos problemas no se resuelven con consignas, y sí con buena gestión y adecuada dotación de recursos que reduzcan imprevistos y demuestren que las vacaciones hay que trabajarlas con antelación. Sin embargo su planificación , a sabiendas de que estamos en zona turística y de alta afluencia, es una incógnita hasta el último minuto, y ello provoca efectos como la salida de profesionales, atraídos por contratos ofrecidos en mejores condiciones a otras comunidades autónomas cuando más se les necesita aquí. Por algo dicen que los incendios deben 'apagarse' antes de que ocurran.

El llamado 'Plan Costa' no debe ser a costa de menos profesionales, porque no están de vacaciones los pacientes más vulnerables, los que tienen una enfermedad avanzada, los que presentan complicaciones que no admiten demora, ni la atención digna a los ciudadanos debe verse mermada.

 

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