ENTREVISTA A NATALIA LÓPEZ ARTERO: EXPERIENCIA DE VOLUNTARIADO ENFERMERAS PARA EL MUNDO

12-01-2018

Se diplomó en Enfermería en la ciudad Cádiz en el 2010. A partir de ahí “mi vida profesional ha sido un mundo de aventuras de la que nunca me arrepentiré”. Empezó sus primeros grandes pasos en el Reino Unido, país que le dio la oportunidad de aprender inglés mientras trabajaba con los pacientes en una residencia especializada en personas mayores con Alzheimer y demencias varias.

 
A raíz de ahí tuvo la posibilidad de entrar en un hospital público de Londres (Barnet General Hospital) haciendo la especialidad de quirófano, “la cual me encanta” y a día de hoy trabaja en ello. Londres le abrió camino para probar también en la Unidad de Cuidados Intensivos, pero sintió que su tiempo se estaba agotando en el extranjero. y quiso volver a casa. Una decisión nada fácil después de 4 años y 9 meses.
 
Volvió con la idea de participar en un proyecto de voluntariado. “Tuve la suerte de trabajar con tantas etnias y culturas en Reino Unido que cada vez quise saber más sobre lo que realmente existe en otros países del mundo, por lo que me he dedicado a viajar lo que he podido y hacer este voluntariado ha sido el mejor de mis viajes”. Después del voluntariado hizo un curso de Cooperación para el desarrollo de la Salud Internacional por la Universidad de Cádiz en Mayo de 2017. Actualmente pertenece a Médicos sin fronteras y ACNUR.
 
Ahora trabaja como enfermera de quirófano en Bilbao, en un hospital público, cumpliendo su sueño de ser una mejor enfermera, pero “todavía teniendo en mente mi idea de irme de nuevo a Latinoamérica y seguir aprendiendo de esa Tierra tan rica”.
 
¿Cómo decidió formar parte del proyecto? ¿Dónde fue y por cuánto tiempo?
Pues una amiga que conocí en Londres me habló de ello, y me puse a buscar por mi cuenta. Sinceramente no encontré tan fácilmente como esperaba. Ahora que conozco a más gente que se dedica a ello sé que hay muchos proyectos interesantes que hacer y creo que debido a factores sociales o económicos no son tan conocidos como deberían. Me fui con el programa VOLIN, el cual consiste en un voluntariado de cooperación para el desarrollo de la salud principalmente en el que la enfermera tenga un papel de vital importancia, y que se lleva a cabo desde el año 2000 por el equipo técnico de Enfermeras Para el Mundo. Lo conocí a través del Diario de Enfermería e investigando previamente en Internet. Mi destino fue Ecuador. El programa duraba desde Junio a Diciembre, con diferentes enfermeras cada mes. Dos enfermeras por turno excepto en el mes de Junio, que, debido al terremoto ocurrido el pasado abril de 2016 en Manabí, fueron 4 sanitarias. Yo fui seleccionada para ir en Diciembre de 2016 con otra compañera que llegué a conocer antes de nuestro viaje en Madrid, donde tuvimos jornadas de tres días para recibir información sobre nuestro objetivo en estos países. Afortunadamente fue una muy buena compañera de trabajo y de viaje. En total, fuimos 36 enfermeras seleccionadas para repartirnos por Ecuador, Perú, Bolivia y Guatemala durante esos meses.
 
¿Recibió formación previa?
En Mayo fue cuando confirmaron el número de enfermeras que íbamos, después de pasar entrevistas y enviar nuestras cartas de presentación. Posteriormente, nos informaron que iba a haber una reunión y concentrar a todas las voluntarias en Madrid para darnos un curso teórico-práctico sobre los proyectos de desarrollo que están en marcha en estos diferentes países. Incluso vinieron miembros de las asociaciones con las que íbamos a trabajar allí para comentarnos como estaba la situación y recomendaciones para llevarse, el clima, la seguridad…
 
¿Qué requisitos pedían?
En principio los requisitos es ser enfermera, ser mayor de 21 años, residir en España y tener disponibilidad para participar en todas las actividades previstas. Puesto que estos son requisitos básicos, cuenta mucho la aptitud y actitud del cooperante, demostrar que realmente tienes ganas de lanzarte y dar lo mejor de ti.
 
¿Cómo valora la experiencia? ¿Cómo es el día a día allí?
Ha sido una experiencia mágica. Muy emocionante, que a día de hoy todavía está grabada en mi mente como el primer día. No es solo el trabajo que haces como voluntaria, sino el entorno, la gente, la buena energía, la humildad… El voluntariado duró todo el mes de Diciembre, haciendo talleres de lunes a viernes, por lo que los fines de semana podíamos irnos mi compañera y yo a visitar los alrededores. Había días o semanas que dormíamos en comunidades diferentes de Manabí. La asociación que se encarga de acogernos es la Asociación de mujeres de Santa Marta, cuya sede está en la ciudad de Portoviejo. Esta asociación está formada por diferentes miembros que trabajan en diferentes áreas y reciben a enfermeras españolas para que sean los propios ciudadanos los que nos enseñen su cultura, su forma de vivir, su manera de pensar… Por lo que nuestro propósito no era solo enseñar, sino aprender más de lo que en realidad podríamos aportar en nuestros talleres. Una experiencia inolvidable que espero repetir en cualquier momento. Después del voluntariado decidí quedarme un mes más para ver otros rincones de Ecuador que merecen mucho la pena visitar.
 
Lo más destacado. Lo más positivo...
Una de las cosas que más valoré del voluntariado es las ganas y el entusiasmo que ponen las personas en unirse y compartir sus vivencias, reírse y pasar un rato divertido y alegre con nosotras. Vi que nuestros talleres eran muy gratificantes para las mujeres sobre todo, pues uno de los fines de esta asociación era insertar a las mujeres en el mundo del emprendimiento y el desarrollo de este género, erradicando así el machismo que todavía está presente en muchos países, entre otros. Como enfermeras hemos dado talleres siempre aptos para “todos los públicos”, donde impartíamos charlas y actividades relacionadas con la higiene del hogar, drogas, diabetes… Fue una manera de abrir nuestra mente y aplicar y adaptar nuestros conocimientos en estos lugares.
 
¿Recomendaría a otras enfermeras que lo hicieran?
Absolutamente sí. No tengo nada negativo que decir. Sólo es cuestión de la actitud que tengas. Comprender que estás en un entorno y ritmo de vida diferente. No he conocido a nadie que se arrepienta de esta experiencia.
 
¿Piensa repetir?
Pues como he dicho anteriormente, sí que me encantaría. Veré como puedo organizar mi tiempo para repetir. “Cuando realmente se quiere, se puede”. 
 
¿Le ha cambiado en su día a día como enfermera?
Pienso que el mundo de la enfermería es muy completo, y hay muchas cosas interesantes en nuestra profesión. No todo es asistir en catástrofes y salvar vidas, también es necesario que personas como nosotras actuemos incluso cuando creamos que menos lo necesitan. Presenciar y ser consciente del mundo que nos rodea creo que es una suerte que podemos permitirnos si hacemos un pequeño esfuerzo y que todos deberíamos conocer.
 
Entrevista realizada por cuestionario vía email.
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