Tarjeta o ¿tarjetilla sanitaria?

Comunicado de prensa

 

 

 

 

 

 

 

 

TARJETA O ¿ TARJETILLA SANITARIA ?

               La tarjeta sanitaria, que pretende ser un documento de identificación y recopilación de la historia individual de salud, también va a servir para calcular parte del pago a los profesionales sanitarios en sus nóminas. Está a punto de firmarse en Andalucía un Decreto sobre pago capitativo ( pago por tarjeta) para equipos de atención primaria, que según sus propios términos trata de buscar una mayor adecuación proporcional de las retribuciones del personal sanitario al nº. de usuarios.

                    A excepción del médico el resto de profesionales sanitarios no tienen una adscripción de personas concretas, ni por tanto pueden ser elegidos , aunque la propia Ley General de Sanidad así lo contempla. En el caso que me ocupa se hará una división entre el total de personas de todos los cupos dividido por los enfermeros que trabajan en ese centro. Las tarjetas sanitarias,  tendrán distinto valor, ya que se multiplicará su valor estándar (para médicos 32 pesetas para enfermería 2,4 pesetas) por un número según la edad . Así por ejemplo si la persona tiene 75 o más años, su tarjeta tiene el valor de 4 tarjetas. Al médico pagarán mensualmente en este caso 128 pesetas y a enfermería 9,6.

                Por tanto no sabemos por quién nos pagan, o mejor dicho nos pagan por números. Se aleja del modelo de países de nuestros entorno en el que la enfermera es un referente para la población, ni tampoco aprovecha la identificación que ya sí se ha producido a lo largo de 16 años en la población respecto a nuestras actividades.

                En cualquier caso 2,4 pesetas también da idea de que interesa menos, posiblemente por un enfoque reduccionista centrado en las enfermedades más que en la salud y en la lista de espera quirúrgica más que en los cuidados , el abordaje de problemas de incontinencia, caídas, trastornos en la alimentación, dificultad para afrontar una complicada situación de salud, dificultad para cumplir el tratamiento, o que se trabaje para aumentar la capacidad de cuidarse y que repercuten en la calidad de vida de la población y también en el gasto sanitario: hay ingresos hospitalarios que podrían haberse evitado y ocurren por una incapacidad o deficiencia para poder cuidarse convenientemente. Mientras que conocemos la lista de espera para quirófano o pruebas complementarias para el diagnóstico médico, el propio sistema sanitario no está en condiciones de cuantificar las personas que tienen problemas de inmovilidad o de incontinencia urinaria, o el número de familias que soportan durante largos periodos de tiempo el cuidado de una persona en casa, tal vez sin la ayuda suficiente, tanto domiciliaria como de otros dispositivos : Residencias, Centros de día. Es una de las consecuencias de que todavía no se haya conseguido tratar de diferente manera a los diferentes desde el punto de vista de los cuidados que necesitan.

                El nivel de dependencia de las personas juega un papel determinante a la hora de las actividades de enfermería. En los registros de la propia administración sanitaria andaluza la cifra de 3 millones de visitas domiciliarias de enfermería da buena cuenta de ello en una proporción significativamente elevada respecto a otros profesionales (de 3 a 1) y es una necesidad de atención que irá incrementándose, A enfermería se le corresponde escasamente por ese trabajo, y encima ahora con el café para todos.

            Se echa en falta, por tanto, una apuesta valiente, real, encaminada a esa reorientación hacia los cuidados que en el propio Plan de Salud se ve como necesaria y que estaría enfocada a poner en su lugar estos problemas que para el sistema sanitario son todavía de índole secundaria y que para la población son prioritarios. Y aún mas, existe evidencia suficiente en otros países para corroborar lo que enfermería hace y el impacto que tiene sobre la calidad de vida de las personas. Las intervenciones enfermeras e incluso resultados de esas intervenciones están ya codificados, pero no hay voluntad de incorporarlos a nuestro entorno.

                    Si verdaderamente se quiere pagar por lo que se hace mídase convenientemente, páguese más a quien tiene más trabajo, a quién es más eficiente, dentro de un enfoque más integral de los problemas que tienen los ciudadanos. El futuro Decreto del SAS, créanme que atenta contra la fuerza y la motivación de los profesionales de enfermería que están muy cerca de los problemas de salud de la población para implicarse poniendo en riesgo la ruptura con el modelo de atención interdisciplinar, que trata de aprovechar sinergias y las competencias de cada uno de los miembros de un equipo básico de salud. Y contradice también a la propia Consejería que postula incentivar a los profesionales en virtud de su rendimiento.

            La tarjeta es hoy tarjetilla, pues de momento no puede introducirse en cualquier punto de atención sanitaria y tener de inmediato la información actualizada del paciente y lo es también por las consideraciones de este borrador de Decreto, al no vincular el pago de una forma equilibrada a la atención que prestan los miembros del equipo sanitario , ni tampoco considera las actividades de promoción y prevención en su justo valor. Cuando corrija esta deficiencias será tarjeta, hoy es tarjetilla - para enfermería con 2,4 pesetillas no digamos - y no deberíamos consentirlo.

                Decía el Consejero de Salud que el Plan Marco de Calidad y Eficiencia, presentado como documento estratégico y estrella, es para el sistema como el AVE para Andalucía. Que no sea un tren de tercera o de clases, y si las hay que sean las diferencias que seamos capaces de ganar con nuestro esfuerzo justamente reconocido.

Juan Antonio Astorga Sánchez
Presidente del Colegio de Enfermería Málaga

 

 

 

 

 

 

COMUNICADO DE PRENSA

                             La Junta de Gobierno del Iltre. Colegio Oficial de Enfermería de Málaga, muestra su total desacuerdo a la “Propuesta de decreto adaptando determinados conceptos retributivos del personal de los equipos básicos de atención primaria  a la tarjeta sanitaria individual y la libre elección de médico”, por entender que:

Impide que la enfermería sea referente de una población concreta, ya que entre
otras cosas no facilita la libre elección de enfermera/o.  

No reconoce ni motiva el peso de las actividades de promoción y prevención (el cuidado de las personas sanas), que son actividades básicas de los programas de salud y de cuyo beneficio deja constancia la evidencia científica.

Es un sistema de incentivos económicos que favorece la discriminación
negativa inter e intra profesional, siendo esta especialmente gravosa en el caso
de las enfermeras especialistas (matronas).
Juan Remigio García González
SECRETARIO